LÁMPARITA MÁGICA

despachos-romanticos

– ” No lo tires. Nunca se sabe para qué te va a hacer falta “

Es lo que suele decirme mi madre cada vez que me ve con intención de deshacerme de algo. Y no le falta razón.

Cuando hace unos días llegó a casa la cómoda para una de las habitaciones, pensé que quedaría ideal con una lampara de mesa en decapé blanco entre otros adornos. Y en esos momentos recordé que tenía un pie de lámpara de hierro que hace algún tiempo quité de un rincón del salón y guardé en el trastero, haciendo caso parcial a lo que decía mi madre, porque la pantalla si la tiré. Lo de tirarla era porque no me gustaba mucho, ya que era como de rafia con una pasamanería de cuentas de cristal que si conservé.

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Así que tras mucho buscar en el trastero, que cada día alberga más trastos que voy quitando de casa, di con ella.  También cogí una lata de pintura esmalte color hueso que usé recientemente para pintar un taburete de la cocina y mis brochas con el objeto de transformala.

Reconozco que al principio me dio un poco de cosilla pintarla, por si me la cargaba. Pero imaginé lo bonita que podría quedar encima de la cómoda y no me lo pensé más.

Empecé por pintarla aprovechando los relieves del pie con una brocha medio seca. Para ello, cogía un poco de pintura con la punta de las cerdas y la restregaba contra un cartón para quitar el exceso y así repartirlo por igual por todos los pelos. Acto seguido, pintaba por zonas repitiendo la misma operación hasta que quedara más o menos de forma homogénea. Las partes lisas las pinté de forma más cubriente, pero sin dejar una capa demasiado gruesa.

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Posteriormente, una vez seca la pintura y para darle un acabado antiguo, le pasé un papel de lija con cuidado de darle solo a los salientes y hacer un efecto de desgaste por roce. Protegí la pintura con una mano de cera de muebles incolora aplicada con un trapito.

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Pero me parecía el aspecto del pie me resultaba blanquecino. Decidí entonces darle un tono más anticuario. Para ello, empleé una vieja brocha sucia de betún de Judea para aplicar la cera incolora. Los restos de betún se disolvían con la cera, dejando una pátina irregular al aplicarla sobre los relieves de la lámpara.

oliolioliY este finalmente es el resultado.  Un pie de lámpara que no se usaba con un nuevo aspecto y una nueva utilidad.

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Así que habrá que hacer más caso, aunque sea de vez en cuando, a las madres. Siempre que tengas un buen trastero, claro.

¡ god Save the Elegance !  chic and cheap.

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